Lloran charcos los niños del lado equivocado del paredón.
La tristeza de la calle y la malicia invadieron el corazón de tus conciudadanos, algunos mas que otros se dejaron llevar, y al final se fueron para siempre. Pan para todos o pan para nadie, mi bandera eterna y de poder sobrecogedor.
Van a temblar cuando nos vean llegar.
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